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La improvisación en Asia : algunas reférencias
En Asia Occidental, la improvisación se ha practicado especialmente en
Afganistán y el canto "Zakne" que, actualmente aún, es muy popular, lo
improvisó un analfabeto llamado Mira.
El improvisador Rati Amaglobeli - GEORGIA
(Arg. XDZ - Alberto Elosegi)
Rati Amaglobeli y Godi Dzodzarashvili (GEORGIA)
(Bilbao - 2003 - Xenpelar Dokumentazio Zentroa)
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Buscando en el libro de Jean Ithurriague (Antiguo conservador del Museo de
Bayona, aútor del libro « Un pueblo que canta : los vascos ;
"Un peuple qui chante : les Basques"1947, Ediciones Edimpress, París -
agotado) hemos leído también que : « el folklore ruso », por
su parte, tiene una incomparable riqueza en poemas y canciones
improvisadas . Sólo el libro de poemas de Sobolievski comprende 4772
textos, sin contar las colecciones de canciones recogidas en diversas
regiones.
En 1934, durante un congreso de escritores en el que Máximo Gorki había
leído un informe muy curioso sobre la poesía oral y su relación con con la
actividad humana, intervino un viejecito iletrado, llamado Souleinan
Stalski. Sus improvisaciones fueron tan brillantes que Gorki le nombró
« el Homero del siglo XX".
Jean Ithurriague nos habla también de "Tsastouchki", canciones compuestas
por poetas improvisadores, que utilizan « fórmulas establecidas que se
retocan una y mil veces de maneras diferentes. Aprenden, por ejemplo, los
primeros versos de un cuarteto antiguo al que se añaden tres versos nuevos
conservando más o menos la rima ».
Los temas de Tsastouchki son de una gran variedad y, detalle importante, la
Tsastouchki se acompaña con una danza, que le da la cadencia y el
ritmo.
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Los guías
Unos bertsolaris les acompañan en este sitio. A lo largo de su visita:
hagan « clik » en su retrato para descubrir sus comentarios.
Xalbador
"Las misas cantadas se celebraban también entre semana, y yo cantaba para
acompañar al cura. Cosa que hacía con mucho gusto porque en esa época me
encantaba cantar.
No me costaba nada aprenderme los cantos religiosos, aunque no comprendía
nada de lo que cantaba : pues en aquella época todo era en
latín.
Un poco más tarde, empecé a interesarme por los cantos vascos. Algunos
los aprendí de mis amigos pastores, pero la mayoría, gracias a copias
recogidas de un sitio y otro. Mi tía Mariana me dio la mayor parte.
Y así fue como aprendí numerosos cantos vascos. Alguna vez canturreaba en
medio de las ovejas. Me daba la impresión de que a ellas también les
gustaban el canto.
Detrás de los cantos, autores…. Poco después empecé a pensar que detrás
de esos magníficos cantos había alguien. Supe incluso que se les llamaba
improvisadores. Me pareció sorprendente, increible. Porque yo no pensaba
poseer ese don.
Me fascinaba la idea de pensar en esos misteriosos personages"
Amets Arzallus
"Cuando era niño, no tenía otro modelo que el de mi padre. Más tarde,
hacia los 13/14 años, me empecé a dar cuenta que tenía una clara preferencia
por una cierta forma de versificar, y a partir de ahí supe qué camino quería
seguir.
Desde entonces cuando me preguntan quien es mi improvisador favorito,
contesto : Jose Agirre. Mi padre se sentía muy cercano de él pues
procedían del mismo medio. Para nosotros, por el contrario, que somos chicos
de capital, Jose Agirre se encuentra en el lado opuesto del que
vivimos : nacido en un mundo agrícola, criado en el rincón de un
pueblo, empezó muy joven a trabajar…
Tiene otras referencias, y eso se nota en su manera de improvisar. Para
mí, es un modelo porque utilizaba una lengua rica, frases vivas, y porque
representa un mundo opuesto al nuestro"
Sustrai Colina
"Cuando era pequeño, yo quería ser jugador de pelota. Apenas si podía
imaginar que pudiera ser un día improvisador.
Después, progresivamente, empiezas a pensar que puedes ser bertsolari,
intentas captar el talento de los demás, y sientes admiración por algunos de
ellos. Y un día llega el momento en el que aquellos a los que admirabas se
encuentran a tu lado e incluso se convierten en amigos tuyos.
Nosotros hemos conocido esta evolución. Fue el caso con Joxe Agirre,
setenta y cinco años y sigue siendo improvisador. Descubrir a la persona
hace que te encariñes aún más con ella. Esa figura, ese símbolo viene con
uno a un pueblo y es sorprendente ver la humildad con la que él se comporta,
dispuesto siempre a ayudar.
Es una suerte increible el poder encontrar a personas de esa categoría.
Es también el caso de Andoni Egaña, tres veces campeón, teórico sin igual,
improvisador luminoso, innovador, precursor, y al mismo tiempo, alguien que
cuando se encuentra sentado a una mesa contigo, es simplemente uno
más.
De esos encuentros se puede aprender mucho"
Miren Artetxe
"El año pasado tuvieron lugar los encuentros internacionales de
improvisación y con esa ocasión, vinieron aquí : mejicanos, argentinos,
cubanos, catalanes y de Georgia. Todos quedaron impresionados de lo poco
expresivos que éramos.
No movemos el cuerpo, no modulamos la voz, no utilizamos todos los medios
de expresión que poseemos. Y seguro que ahí tenemos algo que hacer. Pero,
igual que la pérdida de un sentido agudiza otro, igual que los ciegos oyen
mejor que los videntes, en la improvisación lo importante son las palabras,
ellas son quienes transmiten. Desde siempre, hemos privilegiado el
contenido, y hemos alcanzado una gran calidad a ese nivel, y ha llegado el
momento, quizás, de cuidar la forma. Pero sin sacrificar la naturaleza misma
de la improvisación.
El cuerpo no debe ocupar el lugar de la palabra, y la palabra debe
permanecer en el centro del mensaje. Otra crítica consiste en decir que los
improvisadores cantan mal. Es verdad, pero repito que lo importante es la
palabra, y nosotros concentramos nuestro trabajo en las palabras. No es un
canto. La melodía tiene el papel de ayudar a que las palabras pasen.
Así que está claro que hay que trabajar para mejorar el canto y la
expresividad, pero no pienso, como a ves se oye decir, que a la
improvisación le falte algo. No le falta nada"
Patxi Iriart
"Empecé a tomarle gusto a la improvisación cuando la Ikastola de Bayona
abrió una bertso - clase. Estaba en CM2 (10 años) y éramos un grupo pequeño.
Y desde entonces, no he parado. Nuestro profesor era Karlos Aizpurua.
Debo reconocer que al principio fui a clase empujado por mi madre.
Después me fui dando cuenta de que la improvisación permitía aprender un
montón de cosas. Además, era algo nuevo, y diferente de las actividades
habituales como el fútbol o la pelota.
Después, cuando las escuelas de improvisación empezaron a
funcionar, seguimos encontrándonos una hora por semana, con el mismo
profesor, Karlos Aizpurua , fuera de las horas de clase. Después me fui al
colegio de Cambo y allí, se formó un nuevo grupo : algunos de nosotros
veníamos del Instituto de Bayona, otros venían del interior del País
Vasco.
Ahora somos cinco, cuatro chicos y una chica. Al principio éramos más,
sencillamente algunos abandonan el grupo. La improvisación no gusta a todo
el mundo"
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