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Hamarreko handia y Hamarreko txikia
La Hamarreko handia o la Hamarreko txikia son otras dos métricas bastante
utilizadas. En el primer caso se trata de un verso de 18 sílabas ; de 13 el
segundo.
La "Hamarreko" se distingue de la "Zortziko" por la largura de la
estrofa : cinco versos en vez de cuatro.
He aquí dos ejemplos :
Bertso de Xabier Amuriza (vean la improvisación completa :
"
Aita izena")
Aita nuen nik umoretsua, inoiz, geza ta gazia,
Harek agertu zidan bidea, baitzen bertsoz ikasia ;
Oi ene aita, nire egunak ere aurrera doaz ia,
Baina zugandik hartua baitut bertsutarako grazia,
Nik egingo dut arbola haundi zuk emandako hazia !
Mi padre humor tenía, a veces su amargura rompía su ternura,
Me enseñó el arte de la improvisación, ¡que bien sabía !
¡Oh padre ! Yo también veo cómo pasa el tiempo…
Y ya que de usted obtuve la gracia de ser improvisador,
Convertiré su semilla en árbol de gran esplendor.
Bertso de "Mattin" (Martin Trecu)
Bestakari izan naiz Arbonan bazkaltzen,
Ate leihoak hetsirik, trankil joana nintzen...
Kantu zahar ta bertsu, orotarik bazen ;
Ordu hartan ez nuen, ez segur pentsatzen,
Norbait ari zaitzala etxe arroatzen !
Puertas y ventanas bien cerradas en mi casa,
me fui tranquilamente a almorzar a las fiestas de Arbonne…
Cantos populares, bertso,… de todo había…
Para nada pensaba, en aquel momento
que un ladrón me estaba robando mis bienes
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Los guías
Unos bertsolaris les acompañan en este sitio. A lo largo de su visita:
hagan « clik » en su retrato para descubrir sus comentarios.
Xalbador
"Las misas cantadas se celebraban también entre semana, y yo cantaba para
acompañar al cura. Cosa que hacía con mucho gusto porque en esa época me
encantaba cantar.
No me costaba nada aprenderme los cantos religiosos, aunque no comprendía
nada de lo que cantaba : pues en aquella época todo era en
latín.
Un poco más tarde, empecé a interesarme por los cantos vascos. Algunos
los aprendí de mis amigos pastores, pero la mayoría, gracias a copias
recogidas de un sitio y otro. Mi tía Mariana me dio la mayor parte.
Y así fue como aprendí numerosos cantos vascos. Alguna vez canturreaba en
medio de las ovejas. Me daba la impresión de que a ellas también les
gustaban el canto.
Detrás de los cantos, autores…. Poco después empecé a pensar que detrás
de esos magníficos cantos había alguien. Supe incluso que se les llamaba
improvisadores. Me pareció sorprendente, increible. Porque yo no pensaba
poseer ese don.
Me fascinaba la idea de pensar en esos misteriosos personages"
Amets Arzallus
"Lo que me gusta es cantar en nombre propio, pues frecuentemente se nos
pide que nos metamos en la piel de otra persona, bien lejana a veces
de los que somos.
No sabría decir cuantos papeles he tenido que hacer : camarero,
profesor, padre de alumno, futbolista, pelotari, escritor…
Alguien como Jose Agirre, quiero decir un improvisador de 75 años tiene
bastante experiencia para eso, pero para nosotros, que no hemos vivido
mucho, los papeles que nos dan nos resultan a veces totalmentes ajenos.
Claro que siempre se puede imaginar algo, pero nos resulta más bien
artificial y no es fácil cantar.
Por eso pienso que, cuando nos toca cantar en nombre popio, es una
oprotunidad que se nos abre y que nos permite expresar lo que verdaderamente
sentimos"
Sustrai Colina
"Cuando era pequeño, yo quería ser jugador de pelota. Apenas si podía
imaginar que pudiera ser un día improvisador.
Después, progresivamente, empiezas a pensar que puedes ser bertsolari,
intentas captar el talento de los demás, y sientes admiración por algunos de
ellos. Y un día llega el momento en el que aquellos a los que admirabas se
encuentran a tu lado e incluso se convierten en amigos tuyos.
Nosotros hemos conocido esta evolución. Fue el caso con Joxe Agirre,
setenta y cinco años y sigue siendo improvisador. Descubrir a la persona
hace que te encariñes aún más con ella. Esa figura, ese símbolo viene con
uno a un pueblo y es sorprendente ver la humildad con la que él se comporta,
dispuesto siempre a ayudar.
Es una suerte increible el poder encontrar a personas de esa categoría.
Es también el caso de Andoni Egaña, tres veces campeón, teórico sin igual,
improvisador luminoso, innovador, precursor, y al mismo tiempo, alguien que
cuando se encuentra sentado a una mesa contigo, es simplemente uno
más.
De esos encuentros se puede aprender mucho"
Miren Artetxe
"A mi padre, y sobre todo a mi abuelo, les gustaba la improvisación. Con
9/10 años, empecé a ir a clase de improvisación, a la escuela donde estaba
entonces Jexux Arzallus.
A los 12 años, con Amets Arzallus, íbamos a clase a Oiartzun. Y algunos
años después, dejamos de ir allí y nos trajimos a Hendaya al profesor de
Oiartzun. Así fue como se creó un nuevo grupo en Hendaya.
Tengo la impresión que nací sabiendo improvisar. Ya sé que no es el caso
pero es la sensación que tengo. De hecho, decidí que me gustaba la
improvisación a los 16 años, cuando me di cuenta que no podía hacer al mismo
tiempo danza, teatro, música, improvisación y pelota. En el momento de
elegir, me di cuenta de que, lo que no quería dejar de ninguna manera era la
improvisación. A partir de entonces, lo llevé mejor.
Estoy convencida de que, lo que te mantiene en la improvisación es el
grupo, la gente,… Cuando se es joven no es fácil. Los que practicábamos la
improvisación no éramos muchos, pocas chicas, y el grupo se hacía cada vez
más pequeño.
Creo que hoy las cosas son más fáciles. Hay más grupos y se favorece más
la improvisación"
Patxi Iriart
"Empecé a tomarle gusto a la improvisación cuando la Ikastola de Bayona
abrió una bertso - clase. Estaba en CM2 (10 años) y éramos un grupo pequeño.
Y desde entonces, no he parado. Nuestro profesor era Karlos Aizpurua.
Debo reconocer que al principio fui a clase empujado por mi madre.
Después me fui dando cuenta de que la improvisación permitía aprender un
montón de cosas. Además, era algo nuevo, y diferente de las actividades
habituales como el fútbol o la pelota.
Después, cuando las escuelas de improvisación empezaron a
funcionar, seguimos encontrándonos una hora por semana, con el mismo
profesor, Karlos Aizpurua , fuera de las horas de clase. Después me fui al
colegio de Cambo y allí, se formó un nuevo grupo : algunos de nosotros
veníamos del Instituto de Bayona, otros venían del interior del País
Vasco.
Ahora somos cinco, cuatro chicos y una chica. Al principio éramos más,
sencillamente algunos abandonan el grupo. La improvisación no gusta a todo
el mundo"
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