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Justas y Campeonatos
La dimensión lúdica del bertsolarismo encuentra su máxima expresión en
las justas y en los campeonatos de bertsolaris, en los que la reacción
rápida y pertinente, la relajación, la memoria y el sentido poético juegan
un papel preponderante.
Bertsularis en la final del concurso
general 2001 (foto : XDZ)
La justa
o el campeonato
tienen lugar de manera sencilla y natural, en un decorado de sobriedad
extrema : unas cuantas filas de sillas y unos hombres que se levantan para
cantar.
El bertsolari se presenta sin maquillaje alguno, vestido como cada día
(sin traje especial o ropa particular), su presencia en el escenario no
tiene ningún efecto especial : las manos a la espalda o en los bolsillos,
sin gestos o rara vez el gesto acompaña las palabras. Elementos que
sorprenden al espectador no vascófono.
El velódromo de Anoeta (San
Sebastian) el día de la final del concurso general en diciembre 1997 (foto
XDZ)
Hoy, el arte de la escena, que encarna, como a pesar de él, el bertsolari
conoce un éxito popular extraordinario : más de diez mil espectadores en el
velódromo de Anoeta en San Sebastián en el « Txapelketa" de 2001
retransmitido por Euskal Telebista, ¡La Televisión Vasca !
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Los guías
Unos bertsolaris les acompañan en este sitio. A lo largo de su visita:
hagan « clik » en su retrato para descubrir sus comentarios.
Xalbador
"Aunque había comenzado a improvisar mi primera estrofa desde la ventana
, fuera de la taberna, pronto comencé a hacerme un lugar dentro y a
improvisar cada vez más.
No sabría decir desde cuándo, pero en aquella época, en los bares de
Urepel era frecuente que algunos, después de haber bebido algunos vasos, se
pusieran a improvisar con fervor. Veía como lo hacían, y yo mismo les
imitaba, cuatro o cinco amigos alrededor de una mesa, vino y … el que no
terminaba la estrofa pagaba el reo.
No tuve que pagar nunca ; me las arreglaba siempre para terminar mi
improvisación"
Amets Arzallus
"En nuestro caso, nosotros habíamos comenzado a salir al público antes de
saber lo que era ponerse nervioso. Y pienso que es por eso por lo que nunca
sentimos miedo frente al público.
Seguro que en un momento u otro nos hemos preguntado porqué estábamos
ahí, pero en esos momentos, el rodaje que llevábamos desde la infancia,
debió, sin duda alguna, ayudarnos mucho.
Para otros el hecho de presentarse ante el público supone un sufrimiento,
sufren una tensión muy fuerte. Ese nunca fue mi caso"
Sustrai Colina
"Comencé a improvisar a los ocho años, y a los doce lo dejé para volverlo
a retomar a los quince, en Hendaya. Se había formado un grupo nuevo, con un
profesor nuevo, y progresivamente fuimos también a Oiartzun.
Ahora, tenemos allí nuestro propio grupo y vamos regularmente. Siempre
hemos sido un buen grupo, es la única manera de que una escuela de
improvisación sega adelante. La improvisación es un pretexto. No es
indispensable en la vida, por lo tanto si no estás en un grupo que te motiva
, lo dejarás fácilmente.
Yo no me acuerdo de la primera intervención en público, pero no tengo
ningún mal recuerdo, no me ha traumatizado y es importante. Cuando se ha
sufrido en algún sitio, se te van las ganas de continuar.
Actualmente más que miedo lo que siento es tensión. Y esta tensión es
necesaria. Para improvisar no es bueno estar demasiado relajado. Te faltan
reflejos, y si malo es estar demasiado nervioso, estando demasiado relajado
te puedes encontrar completamente bloqueado. Así que tenso, sí, antes de
empezar, hasta el momento en el que te pones frente al público.
Ese vértigo me gusta. Es un momento extremadamente fuerte"
Miren Artetxe
"Me acuerdo de la primera vez que aparecí en público. Tenía once años fue
en Arrasate, en la final del campeonato inter escolar del País Vasco.
Subí al escenario en pantalón corto… Estaba nerviosa, pero, bien, no
sentía tensión en absoluto. Para mí, la improvisación siempre ha sido un
juego y no he sentido ningún tipo de aprehensión particular. Con el tiempo,
al leer versos que había improvisado, he sentido vergüenza.
Fue una bonita experiencia que pudo ser traumática : a los once
años, encontrarse delante del público, deber improvisar versos, cuando no lo
has hecho nunca, en un campeonato, lo que significa, siendo juzgada,
sabiendo además que todo eso saldría en la prensa … Pero en realidad,
el público fue muy indulgente. Demasiado, quizás. Hasta hoy, siempre he
tenido la imagen de una chica, además pequeña de estatura, y verme así les
bastaba. Debo confesar que , en parte me conviene el hecho que no sean
demasiado críticos, pero al mismo tiempo, estaría bien que se juzgara a
todos por igual.
He obtenido algunos premios : en campeonatos inter escolares, en el
País vasco Norte, el premio Xenpelar, y en septiembre 2004, el premio
Lizardi. El único qu me enorgullece realmente es el último. Esa vez me
dije : éste, ¡ lo has merecido de verdad ! Es la primera
vez que asumo una recompensa"
Patxi Iriart
"Me acuerdo de la primera vez que improvisé. No sé cuando fue pero sí que
debía saludar a Sustrai Colina.
Eramos muy jóvenes y ellos celebraban una sesión de improvisación. Aunque
lo habíamos preparado de antemano, sentí mucho miedo.
Yo estaba con tres amigos que debían hacer lo mismo con otros
improvisadores presentes, y fue muy difícil. Después uno se acostumbra,
menos mal. Después le cogimos gusto.
Todos los años participamos en el campeonato inter escolar, reservado a
jóvenes de menos de 18 años. Una selección eliminatoria tiene lugar en el
País Vasco Norte, y dos o tres de entre todos van a la final.
Participo frecuentemente y nunca es fácil"
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