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Los guías
Unos bertsolaris les acompañan en este sitio. A lo largo de su visita:
hagan « clik » en su retrato para descubrir sus comentarios.
Xalbador
"Después de la guerra, cuando Ernandorena comenzó a buscar improvisadores
por aquí, alguién le condujo hasta mí. Me llevó al campeonato que había
organizado en San Juan de Luz.
Fui con Iriarte y Zubikoa, de Banka, y debo decir que todos los demás,
que estaban reunidos allí, me eran completamente desconocidos.
Fue también en esa ocasión cuando conocí a nuestro querido Mattin, de
Etxahun y al difunto Errexil.
Aquella jornada en San Juan de Luz tuvo para mí una gran importancia, y,
puedo decir sin vergûenza alguna que gracias a Ernandorena el País Vasco nos
descubrió, a Mattin y a mí ; más aún, ese Señor fue quien nos llevó a
París".
Amets Arzallus
"El primer concurso en el que participé fue el concurso
inter-escuelas de Guipúzcoa. Tenía 8 años. Cantamos allí ya que no había
nadie que representara al País Vasco–Norte y constituímos así, el grupo de
Hendaya.
Eramos tres : Sustrai Colina, mi hermana y yo. Habíamos cantado ante
el público en Beasain. No sabíamos aún lo que era el miedo. Y si tuvimos
éxito, fue gracias a que la situación era divertida : ver a esos
pequeñuelos y a esa niña cantar con niños de 14 años…
El año siguiente, a los nueve años, creo que no teníamos ni idea de lo
que estábamos haciendo.
Más tarde pasamos al nivel superior y participamos en encuentros de
adultos"
Sustrai Colina
"Comencé a improvisar a los ocho años, y a los doce lo dejé para volverlo
a retomar a los quince, en Hendaya. Se había formado un grupo nuevo, con un
profesor nuevo, y progresivamente fuimos también a Oiartzun.
Ahora, tenemos allí nuestro propio grupo y vamos regularmente. Siempre
hemos sido un buen grupo, es la única manera de que una escuela de
improvisación sega adelante. La improvisación es un pretexto. No es
indispensable en la vida, por lo tanto si no estás en un grupo que te motiva
, lo dejarás fácilmente.
Yo no me acuerdo de la primera intervención en público, pero no tengo
ningún mal recuerdo, no me ha traumatizado y es importante. Cuando se ha
sufrido en algún sitio, se te van las ganas de continuar.
Actualmente más que miedo lo que siento es tensión. Y esta tensión es
necesaria. Para improvisar no es bueno estar demasiado relajado. Te faltan
reflejos, y si malo es estar demasiado nervioso, estando demasiado relajado
te puedes encontrar completamente bloqueado. Así que tenso, sí, antes de
empezar, hasta el momento en el que te pones frente al público.
Ese vértigo me gusta. Es un momento extremadamente fuerte"
Miren Artetxe
"Me acuerdo de la primera vez que aparecí en público. Tenía once años fue
en Arrasate, en la final del campeonato inter escolar del País Vasco.
Subí al escenario en pantalón corto… Estaba nerviosa, pero, bien, no
sentía tensión en absoluto. Para mí, la improvisación siempre ha sido un
juego y no he sentido ningún tipo de aprehensión particular. Con el tiempo,
al leer versos que había improvisado, he sentido vergüenza.
Fue una bonita experiencia que pudo ser traumática : a los once
años, encontrarse delante del público, deber improvisar versos, cuando no lo
has hecho nunca, en un campeonato, lo que significa, siendo juzgada,
sabiendo además que todo eso saldría en la prensa … Pero en realidad,
el público fue muy indulgente. Demasiado, quizás. Hasta hoy, siempre he
tenido la imagen de una chica, además pequeña de estatura, y verme así les
bastaba. Debo confesar que , en parte me conviene el hecho que no sean
demasiado críticos, pero al mismo tiempo, estaría bien que se juzgara a
todos por igual.
He obtenido algunos premios : en campeonatos inter escolares, en el
País vasco Norte, el premio Xenpelar, y en septiembre 2004, el premio
Lizardi. El único qu me enorgullece realmente es el último. Esa vez me
dije : éste, ¡ lo has merecido de verdad ! Es la primera
vez que asumo una recompensa"
Patxi Iriart
"Me acuerdo de la primera vez que improvisé. No sé cuando fue pero sí que
debía saludar a Sustrai Colina.
Eramos muy jóvenes y ellos celebraban una sesión de improvisación. Aunque
lo habíamos preparado de antemano, sentí mucho miedo.
Yo estaba con tres amigos que debían hacer lo mismo con otros
improvisadores presentes, y fue muy difícil. Después uno se acostumbra,
menos mal. Después le cogimos gusto.
Todos los años participamos en el campeonato inter escolar, reservado a
jóvenes de menos de 18 años. Una selección eliminatoria tiene lugar en el
País Vasco Norte, y dos o tres de entre todos van a la final.
Participo frecuentemente y nunca es fácil"
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